Meditación sobre la belleza. (Cinco de seis) – Milenio.com

Pero hoy que los intelectuales que definen la belleza y la tendencia del gusto tienen un perfil endeble, consecuencia de su modo de vida, resulta catastrófico pensar en la belleza viva.

¡Qué lejos está el hombre actual de un perfil atlético, capaz de recorrer grandes distancias a pie, trotando o en carrera, de brazos fuertes para desnucar a un antílope o a un jabalí y con el ingenio desarrollado para entrampar a las bestias que proporcionan mayor cantidad de carne para el sustento!

Un individuo obeso, alcohólico, fumador, que trabaja sentado ocho horas, cuyas actividades son las charlas de café, las comidas de representación o la política cultural, que desde esa situación define e impone lo que es bello, sólo puede pensar en la inmovilidad de todo, en los compartimentos estancos, y para legitimar que sea realmente de esa manera ha creado un imaginario abstracto en el que todo se adecua a lo que piensa y lo que quiere mantener como valioso.

La belleza abstracta, de segundo nivel, no se corresponde con la vida, como el metalenguaje no se relaciona con la realidad.

Habrá quien piense que la belleza es esa abstracción que han estado haciendo los críticos de arte, los filósofos especializados en la Estética, porque la belleza, como una creación humana es una convención, decidida en quién sabe qué congreso en el que firmaron quien sabe qué contrato.

Hemos pasado, en lo teórico, de la vida normal a una vida artificial en la que todo es convenio e imaginario, tirando por la borda lo que la realmente es.

El miedo a la guerra, después de la II Guerra Mundial, generó esta concepción abstracta de la vida y de la cultura, sostenida principalmente por los estructuralistas, post-estructuralistas y las ideas de la complejidad, introyectadas en los intelectuales de todo el mundo.

René Girard nos ha advertido de ese tipo de relaciones en las que el individuo tercia la realización de un deseo a través de un mediador. Ya no hay una relación directa entre el sujeto y el objeto de su deseo, ahora su deseo está mediatizado por un tercero, como vemos en las tendencias literarias actuales: nada es directo, todo es a través de un tercero.

Y esta triangulación no es más que un tipo de relación devaluada, realmente anodina.

La belleza, tal como se la concibe hoy, es inexistente.

Así como los escritores no escriben, hacen ejercicios, y los actores no hacen teatro, hacen ensayos, el personaje principal de las novelas ha desaparecido. No hay un héroe problemático, solamente hay fantasmas.

MUSICA RELAJANTE MEDITACION

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