Meditación para bajar de peso. Expertas nos explican cómo lograrlo – Nueva Mujer

La meditación nos puede ayudar a combatir el insomnio y reducir el estrés, pero también a controlar nuestro apetito, en especial cuando nos dejamos llevar por la ansiedad. Una clave: comer con consciencia.

Por: Carolina Palma y Valeska Silva Pohl.

La meditación se ha practicado desde la antigüedad como componente de numerosas corrientes y creencias, aunque no constituye una religión en sí. Se trata de una técnica que normalmente implica un esfuerzo interno para autorregular la mente, y que se utiliza además para aliviar determinadas condiciones de salud o sicológicas, como presión alta, insomnio, depresión o ansiedad.

La doctora Nadia Falco es médico holístico y directora de nf-Medicina Integral; para ella “meditar es una técnica llena de beneficios para la salud que, como tal, requiere de constancia y disciplina diaria para generar el hábito”. Igual que la alimentación es una más de nuestras conductas diarias aprendidas y condicionadas, que requiere de consciencia, la que generalmente no aplicamos. “Todo empieza en la consciencia, que es la capacidad del ser humano de conocerse a sí mismo y al ambiente que lo rodea”.

Las investigaciones sobre el poder de la meditación han evidenciado sus numerosos beneficios. Una de las líneas de estudio tiene que ver con sus efectos para perder peso. “Algunas conclusiones apuntan a que la meditación ayuda a ser más conscientes de la sensación de hambre y de la de estar satisfecho, y también de nuestra capacidad para regular lo que comemos y la cantidad que consumimos”, aseguró Tiffany Cruikshank, profesora de yoga norteamericana, fundadora de Yoga Medicine, experta en medicina deportiva y autora del libro “Medita tu peso”, el que promete ayudar a adelgazar meditando.

Según la autora, “la meditación reduce nuestro irreprimible deseo de tomar alimentos poco sanos y también la frecuencia con la que comemos de forma compulsiva o para sentirnos mejor emocionalmente”. En su libro, Cruikshank corrige los patrones mentales contraproducentes a través de meditaciones sencillas y afirmaciones mentales –los llamados mantras– para alcanzar objetivos, como el de adelgazar. De hecho propone un programa de 21 días de meditaciones y ejercicios que ayudan a dejar atrás los malos hábitos.

Cerebro y peso
El Mindfulness es una técnica de meditación que te enseña a “desconectar tu piloto automático” para centrar la atención en ti y en tu cuerpo, y llegar a un estado de bienestar generalizado. Basada en el concepto de consciencia plena de la meditación budista, se ha hecho muy popular el último tiempo en Occidente.

Christine Freiburghaus, facilitadora de Mindfulness y socia fundadora de Plenamente Mindfulness (www.plenamente.cl), señala que “en los últimos treinta años se han desarrollado muchos estudios sobre los efectos de la práctica de Mindfulness en el cerebro y en el cuerpo. Hoy en día podemos asegurar que es la práctica contemplativa con más investigación científica. Con Mindfulness aprendemos también a sentir mejor nuestro cuerpo y a relacionarnos de manera distinta con él. Su práctica ayuda a nuestro sistema nervioso a volver al equilibrio”.

Si tomamos de la base que el Mindfulness es una manera de entrenar nuestra mente, lo cierto es que aprendemos a estar más en el presente. “Pensar mucho en el pasado y en el futuro está asociado al estrés. Ansiedad es exceso de futuro, lo que nos impide vivir bien el presente. Con Mindfulness entrenamos una nueva manera de relacionarnos con nuestros pensamientos y emociones. Sin embargo, no es una píldora mágica, sino un proceso acompañado de entrenar nuestra mente y de acceder a los recursos internos que todos tenemos. Hacernos conscientes de nuestros hábitos dañinos y empezar a desarrollar hábitos más sanos para nuestro cuerpo y para nuestro bienestar emocional”, agrega Freiburghaus.

Diversos estudios han revelado que las técnicas del Mindfulness reducen los antojos y favorecen la pérdida de peso, porque ser más consciente de lo que ocurre en nuestro interior también nos ayuda a advertir cómo nos afectan los hábitos alimenticios.

El sitio web Byrdie.com entrevistó a Suze Yalof, de Unplug Meditation, quien afirmó que “el 80% de los aumentos de peso se deben al estrés o al no estar en el presente”. Esto último es, precisamente, a lo que apunta la meditación. “Tendemos a comer sin pensarlo”, agrega Yalof, “y la meditación te ayuda a evitar esas situaciones”.

Por su parte, algunos especialistas sugieren que, si no se cuenta con tiempo suficiente para hacer ejercicios o seguir al pie de la letra un régimen alimenticio, se puede recurrir al poder de la mente. Cuando diriges tus pensamientos en forma adecuada serás capaz de hacer decrecer el deseo de alimentos y dar respuestas al control glandular. Y es que existen áreas específicas en el cerebro que controlan la manera de metabolizar los alimentos. Actualmente están siendo estudiadas por los médicos, pero se sabe que las funciones glandulares son controladas por la mente. Por tanto, si controlas tu mente, puedes manejar tus funciones glandulares. Pero no olvides que la meditación en la vida cotidiana requiere de tiempo, fe en lo que haces y constancia.

Cuando la visualización forme parte de tu rutina diaria descubrirás que podrás enfrentar mucho mejor cualquier situación estresante, incluso las que están directamente relacionadas con la tentación de caer ante los alimentos que son poco convenientes.
La meditación también puede ayudarnos a comprender nuestra mente. Así aprenderemos a transformar los estados mentales negativos en positivos y los alterados en apacibles. Si la llevamos a las comidas, la clave es comer con consciencia.

Ten presente estos consejos:

* Antes de comer toma un segundo para mirar tu plato, luego tu comida. Piensa de dónde vino y cómo llegó a tu mesa.

* Toma el tenedor y recoge algo de comida, llévalo frente a tu cara antes de comerlo. Sentirás cómo la saliva comienza a acumularse y serás más consciente sobre lo que comerás.

* Cuando estés consciente de lo que estás por consumir, come un poco y concéntrate en tu lengua y en cómo ésta actúa mientras comes.

* Traga tu comida, deja a un lado el tenedor y respira profundo. Con estos cuatro pasos estarás comiendo con consciencia, en forma meditativa, y concentrada en lo que estás consumiendo.

Si aún no descubres cuál es la meditación más apropiada para ti, te presentamos algunas de las técnicas más utilizadas:

* Respiración: La inducción a un estado de concentración mediante la respiración es una de las prácticas más usadas. Consiste en realizar ejercicios concretos y repetitivos de respiración, poniendo toda la atención en el aire, en cómo pasa por los orificios nasales, en el frío al inspirar y el calor al exhalar. Con el transcurso del tiempo, la práctica y la disciplina, la mente alcanza rápidamente el estado meditativo.

Objeto: Técnica de concentración que utiliza un objeto, sea una vela, un color u otro elemento de manera que la atención debe centrarse en ese objeto hasta que lentamente la mente se va calmando y llegando al estado meditativo.

Sonido: Todas las civilizaciones han recurrido a las ondas de sonido para inducir a estados de concentración, espirituales o místicos. Campanas, cánticos, mantras…, repeticiones de sonidos específicos que inducen fácilmente al estado meditativo.

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